15-22 de enero: Viaje apostólico del Papa a Perú y Chile

Videomensaje del Papa Francisco a los peruanos y a los chilenos

Videomensaje del Papa Francisco a los peruanos y a los chilenos

 

Chile y Perú: Francisco irá como “peregrino de la alegría del Evangelio”

Vídeo mensaje del Papa a los chilenos y peruanos (Texto completo)

“Quiero hacerme partícipe de las alegrías de ustedes, las tristezas, de sus dificultades y esperanzas” dice el Papa Francisco a los chilenos y peruanos.

            Papa FranciscoEl Santo Padre ha enviado un mensaje en vídeo a las personas de Chile y de Perú que esperan su visita, prevista para los días 15-22 de enero.

            Francisco anuncia en su mensaje que viajará a estos dos países latinoamericanos “como peregrino de la alegría del Evangelio”, para compartir con todos «la paz del Señor» y «confirmarlos en una misma esperanza».

            En este vídeo mensaje, el Papa se muestra cercano a ellos, les dice que no están solos, que el Papa está con ellos, que la Iglesia entera los acoge, que la Iglesia los mira. Así, Francisco expresa su deseo de encontrarse con ellos, “mirarlos a los ojos, ver sus rostros y poder entre todos experimentar la cercanía de Dios, su ternura y misericordia que nos abraza y consuela”, dice en el vídeo.

            El Santo Padre Francisco realizará su viaje apostólico en Chile del 15 al 18 de enero, donde visitará las ciudades de Santiago, Iquique y Temuco. De allí partirá hacia Perú donde visitará del 18 al 21 de enero, las ciudades de Lima, Trujillo y Puerto Maldonado. Serán los países 8º y 9º de América Latina que visitará el Pontífice.

            A continuación, ofrecemos el texto completo del Papa Francisco a los peruanos y chilenos en vídeo:

Mensaje del Papa Francisco

            «Hermanos y hermanas de Chile y Perú:

            Papa FranciscoAnte la proximidad de mi Viaje a esas tierras los saludo afectuosamente. Voy hacia ustedes como peregrino de la alegría del Evangelio, para compartir con todos «la paz del Señor» y «confirmarlos en una misma esperanza». Paz y esperanza, compartidas entre todos.

            Deseo encontrarme con ustedes, mirarlos a los ojos, ver sus rostros y poder entre todos experimentar la cercanía de Dios, su ternura y misericordia que nos abraza y consuela.

            Conozco la historia de sus países, fraguada con tesón, entrega; deseo, con ustedes, dar gracias a Dios por la fe y el amor a Dios y a los hermanos más necesitados, especialmente por el amor que ustedes tienen hacia aquellos que están descartados de la sociedad. La cultura del descarte cada vez nos ha invadido más. Quiero hacerme partícipe de las alegrías de ustedes, las tristezas, de sus dificultades y esperanzas, y decirles que no están solos, que el Papa está con ustedes, que la Iglesia entera los acoge, que la Iglesia los mira.

            Con ustedes deseo experimentar la paz que viene de Dios, tan necesaria; solo Él nos la puede dar. Es el regalo que Cristo nos hace a todos, el fundamento de nuestra convivencia y de la sociedad; la paz se sostiene en la justicia y nos permite encontrar instancias de comunión y armonía. Hay que pedirla constantemente al Señor y el Señor la da. Es la paz del Resucitado que trae la alegría y nos impulsa para ser misioneros, reavivando el don de la fe que nos lleva al encuentro, a la comunión compartida de una misma fe celebrada y entregada.

            Papa FranciscoEse encuentro con Cristo resucitado nos confirma en la esperanza. No queremos estar anclados a las cosas de este mundo, nuestra mirada va mucho más allá, nuestros ojos están puestos en Su misericordia que cura nuestras miserias. Solo Él nos da el empuje para levantarnos y seguir. Palpar esta cercanía de Dios nos hace comunidad viva que es capaz de conmoverse con los que están a nuestro lado y dar pasos firmes de amistad y de fraternidad. Somos hermanos que salimos al encuentro de los demás para confirmarnos en una misma fe y esperanza.

            Pongo en las manos de la Virgen Santa, Madre de América, este Viaje Apostólico y todas las intenciones que llevamos en nuestro corazón, para que sea ella, como buena Madre, quien las acoja y nos enseñe el camino hacia su Hijo.

            ¡Hasta muy pronto! Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Hasta pronto!».