Fiestas de la Virgen del Pilar en Zaragoza

El arzobispo de Zaragoza, D. Vicente Zamora, ante la imagen de la Virgen del Pilar

El arzobispo de Zaragoza, D. Vicente Zamora, ante la imagen de la Virgen del Pilar

Arzobispo de Zaragoza: Las Fiestas
del Pilar son días de «alegría»
y de disfrute «para todos»

            Ha invitado a todas las personas a que «se sientan acogidas»,
también los más necesitados

            Ha tenido un recuerdo para las personas mayores que están solas en sus casas, «pero que a través de los medios de comunicación social pueden vivir también la alegría de estas fiestas»

            Ha mencionado que la Basílica del Pilar recibe unos cinco millones de visitantes cada año

            Al día siguiente a la Ofrenda de Flores a la Virgen, las casas regionales organizan la Ofrenda de Frutos, que después se reparten entre entidades sociales de la ciudad

            El arzobispo de Zaragoza, monseñor Vicente Jiménez, ha manifestado que las Fiestas del Pilar son días de «alegría» y de disfrute «para todos» y ha invitado a todas las personas a que «se sientan acogidas», también los más necesitados.

            En declaraciones a Europa Press, con motivo de la celebración de las fiestas patronales de Zaragoza, en honor a la Virgen del Pilar, del 5 al 13 de octubre, el arzobispo ha tenido un recuerdo para las personas mayores que están solas en sus casas, «pero que a través de los medios de comunicación social pueden vivir también la alegría de estas fiestas». Además, ha deseado que los ‘pilares’ lleguen a «niños, jóvenes y adultos», para esgrimir que estas fiestas «responden a una necesidad vital de los hombres y son expresión de júbilo».

            Por eso, ha felicitado «a todos los hombres y habitantes de Zaragoza, Aragón y España» y también de Hispanoamérica porque la Virgen del Pilar «es patrona de Zaragoza, de Aragón y reina y madre de la Hispanidad». En relación con esta última advocación, ha recordado que Cristóbal Colón llegó a América un 12 de octubre de 1492, donde llevó «la fe y la evangelización» y, por eso, los pueblos de Hispanoamérica están unidos a la Virgen del Pilar, hacia quienes ha expresado su «fraternidad» como «pueblos hermanos».

            Ha añadido que la fe «es fermento de cohesión social y desarrollo integral» en lo social, lo cultural, lo económico, político, «pero, sobre todo, en la fe», que concita «los mejores valores para una buena humanidad».

Presencia institucional

            El arzobispo de Zaragoza ha comentado que el Ayuntamiento de la ciudad «es representación del pueblo y el pueblo es mariano» en esta ciudad porque la Virgen del Pilar «es una de sus señas de identidad». «No se entiende Zaragoza sin el Pilar» y los responsables públicos «representan al pueblo, independientemente, de las creencias y, por eso, es motivo de alegría que asistan a todos los actos, también a los actos religiosos que la Iglesia organiza en honor a la Virgen del Pilar», ha glosado monseñor Vicente Jiménez.

            Ha recordado que la Basílica del Pilar recibe unos cinco millones de visitantes cada año, muchos de ellos «fieles que entran a rezar, a ver a la Virgen y a depositar en ella sus problemas, pero también sus gozos y alegrías». El día de la patrona, ha comentado que el templo está abierto desde las 4.30 horas, cuando se celebra la misa de infantes, «que está muy concurrida» y a la que acuden personas «de todos los lugares de Aragón y Zaragoza».

            Organizadores del pregón de las Fiestas del Pilar, en MadridEl prelado ha recordado que ese día también se celebra la Ofrenda de Flores, un acto multitudinario en el que muchos zaragozanos y personas de otras zonas de España y el mundo acuden con sus trajes regionales a ofrecer flores. Al día siguiente, las casas regionales organizan la Ofrenda de Frutos, que después se reparten entre entidades sociales de la ciudad.

            Monseñor Jiménez ha comentado: «La mejor ofrenda son los frutos que producen esas flores que son frutos de amor, de solidaridad y de cariño». También ha mencionado el Rosario de Cristal, que se muestra en la tarde noche por el centro de la ciudad el mismo día 13 de octubre, que ha definido como «una sinfonía mariana, un lucernario en la noche de Zaragoza», donde «los misterios de la Virgen y del Señor desfilan por nuestras calles y plazas» y «llega a todas las casas y todos los rincones».

Mirar a la Virgen

            El arzobispo ha querido felicitar también a todas las mujeres que se llaman Pilar, «que aquí en Zaragoza y Aragón son muchísimas», a la vez que ha animado a «devolver la mirada a la Virgen que sobre su columna luce el esplendor de las mejores galas para la fiesta de todos sus hijos». «La Virgen es el pilar de Aragón», ha subrayado, y ha deseado que los ‘pilares’ «no nos impidan ver el Pilar porque sin el Pilar de la Virgen no hay ‘pilares'».