Homilía

P. Raniero Cantalamessa. Predicador de la Casa Pontificia

P. Raniero Cantalamessa. Predicador de la Casa Pontificia 

«En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando a su presencia, dijo: —Alégrate, de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: —No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel: —-¿Cómo será eso, pues no conozco varón?
El ángel le contestó: —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible. María contestó: Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se retiró».

Festividad de la Inmaculada (B) – 8 de diciembre del 2019

Génesis 3, 9-15.20.; Efesios 1, 3-6.11-12. ; Lucas 1, 26-38

 

FIESTA DE LA BELLEZA

 

HomilíaDiciendo que María es la Inmaculada decimos de ella dos cosas, una negativa y una positiva: negativamente, que ha sido concebida sin la «mancha» del pecado original; positivamente, que ha llegado al mundo llena ya de toda gracia. En esta palabra está la explicación de todo lo que María es. El Evangelio de la fiesta lo subraya haciendo que volvamos a escuchar la palabra del ángel: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

La palabra gracia tiene dos significados. Puede significar favor, perdón, amnistía, como cuando decimos de un condenado a muerte que ha obtenido gracia. Pero puede significar también belleza, fascinación, amabilidad. El mundo de hoy conoce bien este segundo sentido de gracia, es más, el único que conoce.

También en la Biblia gracia tiene estos dos significados. Indica ante todo y primariamente el favor divino gratuito e inmerecido que, en presencia del pecado, se traduce en perdón y misericordia; pero indica después también la belleza que se deriva de este favor divino, lo que llamamos el estado de gracia.

En María hallamos estos dos significados de gracia. Ella es «llena de gracia» ante todo porque ha sido objeto de un favor y de una elección únicos; ella ha sido también «agraciada», esto es, salvada gratuitamente por la gracia de Cristo. (¡Ella fue preservada del pecado original, «en previsión de los méritos de Cristo»!). Pero es «llena de gracia» también en el sentido de que la elección de Dios la ha hecho resplandeciente, sin mancha, «toda bella», «tota pulchra», como le canta la Iglesia en esta fiesta.

Si la Inmaculada Concepción es la fiesta de la gracia y de la belleza, ésta tiene algo importantísimo que decirnos hoy. La belleza nos toca a todos, es uno de los alicientes más profundos de la acción humana. El amor por ella nos une a todos. «El mundo será salvado por la belleza», dijo Dostoievski. Pero debemos añadir inmediatamente, el mundo también puede perderse por la belleza.