Presentación de la Memoria de Cáritas de 2017

Cáritas

Cáritas denuncia que la crisis ha dejado 8,6 millones de excluidos,
1,2 más que en 2007

Otros seis millones estarían “en situación de gran
debilidad” si se diera otra recesión

            Cáritas“Estamos construyendo una sociedad desligada”, denuncian los resultados preliminares del último informe Foessa

            A lo largo de esta última década, las personas que ya estaban excluidas han sufrido un empeoramiento en cinco de las ocho dimensiones planteadas, relativas a su capacidad de consumo, vivienda, participación política, salud y aislamiento social

            El supuesto fin de la crisis amenaza con dejar de lado a 15 millones de personas, un tercio de la población de nuestro país. Diez años después del comienzo de la crisis, 8,6 millones de personas siguen estando excluidas (1,2 más que en 2007), y otros seis millones corren el riesgo de caer en la exclusión si volviera una crisis similar a la de hace una década, según los datos de Cáritas Española.

            Cáritas ha presentado esta mañana su Memoria 2017, y un avance de los resultados del informe Foessa, que nos muestran cómo, a pesar de la tan cacareada bonanza económica, la vida sigue siendo dura, e incluso más dura, para los que ya padecían dificultades antes de 2007.

            “Estamos construyendo una sociedad desligada, que destruye con cada vez mayor intensidad los vínculos por los que nos sentimos miembros, con iguales derechos y deberes, de nuestra sociedad”, recalcó Raúl Flores, coordinador de Estudios de Cáritas Española.

            Las conclusiones del estudio son desoladoras. Así, aunque se constata que “hemos recuperado los niveles previos a la crisis en el caso de la integración plena”, no ha ocurrido lo mismo que en los de la exclusión. Así, “se registra un incremento de la exclusión global de un 12% respecto al inicio del ciclo y de un 40% en la exclusión social severa, en la que se encuentran 4.1 millones de personas que viven en 1.5 millones de hogares”, destaca el estudio.

Los pobres, más pobres

            El informe denuncia una “recuperación a dos velocidades”, que provoca “un mayor distanciamiento entre los que viven una participación social integrada y quienes transitan por los espacios más alejados de la exclusión”. Una situación en la que el 13% de la población (seis millones de personas) que supuestamente viven integrados, se hallan “en una posición de gran debilidad”, viviendo tan al día que un ligero empeoramiento de la situación socioeconómica les desterraría a la exclusión social. “La crisis no se ha ido para los más pobres”, recalcaron desde Cáritas.

            CáritasEn definitiva, los ricos han mantenido su status, y se han recuperado parte de las clases medias, pero “vivimos un espacio de integración con bases más débiles y con una exclusión severa que se enquista en la estructura social”.

            A lo largo de esta última década, las personas que ya estaban excluidas han sufrido un empeoramiento en cinco de las ocho dimensiones planteadas en el informe, relativas a su capacidad de consumo, vivienda, participación política, salud y aislamiento social.

            Una de cada cinco personas en exclusión está afectada simultáneamente por la exclusión del empleo, la vivienda y la salud, una de cada tres si hablamos de personas en situación de exclusión severa, constata el informe Foessa. A su vez, “el empleo no asegura la integración social”, añade Cáritas, que denuncia la precariedad del trabajo en España, que “nos está conduciendo a un escenario en el que disponer de un empleo ya no es sinónimo de integración”. La mitad de las familias en las que hay un empleo no disfrutan de una situación de integración plena, lo que evidencia una calidad del empleo que no permite cubrir las necesidades de los hogares. Es el drama de “los trabajadores pobres”.

            “Se están debilitando los vínculos de nuestro modelo social, ya que las diferencias que existen en las condiciones de vida entre diferentes capas y colectivos sociales están tensando los ligamentos que nos mantienen unidos como sociedad”, recalcó Raúl Flores.

Romper la brecha de sexo y el odio al extranjero

            Frente a ello, Cáritas propone seis retos. En primer lugar, romper la “brecha de sexo”, que se duplica en el caso de los hogares donde la sustentadora principal es la mujer. Cáritas también apuesta por la integración social y económica de los más jóvenes, y especialmente la de los adultos mayores, “que se desconectan de la recuperación”, especialmente el grupo de entre 45 y 64 años.

            La protección de las familias más débiles es otro de los retos de la asociación, que advierte que el riesgo de exclusión social se multiplica por dos en las familias numerosas y mono parentales. “Su presencia en el espacio de la exclusión es tan preocupante como la falta de políticas de apoyo suficiente a la familia”, sostiene el informe.

            Los extranjeros también son una población de riesgo para la exclusión. Así, el “riesgo de exclusión social se multiplica por 2.6 entre la población extracomunitaria, afectada el 47% de exclusión social y el 26% de exclusión social severa”.

            Finalmente, Cáritas denuncia la “protección social insuficiente”, que ya se daba durante la crisis, pero que resulta inadmisible en tiempos de bonanza económica. Así, la tasa de cobertura ha pasado del 74% en 2008 al 56% actual”. A ello se añade la reducción de las cuantías de la prestación por desempleo, así como la reciente reducción de las diferentes prestaciones monetarias en relación al PIB per cápita. “De continuar con la evolución actual, el sistema de rentas mínimas tardaría 50 años en proteger al millón y medio de hogares en exclusión social severa”.

353 millones, datos de la Memoria

            Para luchar contra la pobreza, Cáritas destinó el pasado año 353 millones de euros a combatir la pobreza dentro y fuera del país, atendiendo a más de tres millones de personas vulnerables. Casi tres cuartas partes de los fondos de Cáritas (el 73%), 256,5 millones) provienen de fondos privados, que se incrementaron en un 14%, mientras que los fondos públicos supusieron el 27% del total (95,5 millones).

            Durante la presentación, el obispo auxiliar de Santiago y responsable de Cáritas, Jesús Fernández, destacó el compromiso de voluntarios, trabajadores y de “personas anónimas que cada mañana se levantan pensando que otro mundo mejor es posible”.

            Al tiempo, el prelado lamentó la “cultura de la sospecha sobre la pobreza, la pasividad expectante”, que “nos están conduciendo hacia una lamentable indiferencia ante situaciones de pobreza y exclusión”.

            CáritasPor su parte, el presidente de Cáritas, Manuel Bretón, recalcó que éste es “un día muy especial”, con la presentación de unos datos que animan a “ponernos en camino y seguir escuchando el clamor de los pobres”.

            Finalmente, Natalia Peiró, secretaria general de Cáritas, mostró algunos de los datos de la Memoria donde, por primera vez ocupan el primer lugar los programas de empleo y economía social, y un mayor impacto de la cooperación internacional, con especial énfasis en la situación en Venezuela, los refugiados sirios, la hambruna en el Cuerno de África y la Amazonía.